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Aspectos fiscales de la disolución del régimen económico matrimonial de gananciales

Aspectos fiscales de la disolución del régimen económico matrimonial de gananciales

 

En el Código civil español, se contemplan tres regímenes económicos matrimoniales:

Gananciales: Bajo el régimen económico matrimonial de gananciales, los cónyuges, al contraer matrimonio, los bienes adquiridos durante el mismo y los aportados específicamente serán propiedad de la sociedad conyugal, sin distinción de participaciones individuales, ni cuotas. Es decir, los bienes pertenecerán a la sociedad conyugal y no a los cónyuges de forma individual, por lo tanto estos no pueden ejercitar individualmente derechos de propiedad, surgiendo sólo en el momento en que la comunidad se disuelve un derecho de crédito, el derecho a la cuota de liquidación.

Separación de bienes: El régimen económico matrimonial de separación de bienes presenta como nota fundamental la inexistencia de una comunidad patrimonial por razón del matrimonio. Cada cónyuge retiene el dominio, administración y disfrute de los bienes, es decir, se mantienen la propiedad de los bienes de forma individual, tanto de los aportados, como los adquiridos durante el matrimonio, contribuyendo a las cargas comunes en la proporción convenida o en proporción a su haber. Se trata de un régimen de independencia, constituyendo la negación de toda asociación pecuniaria entre los esposos.

En consecuencia los bienes comunes participan de la misma naturaleza que cualquier otra comunidad de bienes, en la que cada uno de los copropietarios o comuneros, ostenta un derecho de propiedad sobre la parte que le corresponde, pudiendo enajenarla, cederla o hipotecarla, sin que, en ningún caso, pueda hablarse de puesta en común de bienes en este caso.

El concepto de <<sociedad conyugal>>, como afirma el TS, es una figura propia del régimen económico matrimonial de gananciales.

Por último tenemos el régimen de participación, que pretende conjugar las ventajas de los dos regímenes anteriores. El patrimonio está en separación de bienes, en términos similares al régimen de separación de bienes, dónde los cónyuges mantienen y gestionan la propiedad de los bienes de forma individual y contribuyen a las cargas del matrimonio de forma proporcional a sus ingresos. Bajo este régimen económico matrimonial sólo se ponen en común las pérdidas y ganancias obtenidas durante el matrimonio.

La diferencia se produce en el momento de la disolución del matrimonio, momento en el que se produce un reparto entre los cónyuges, o entre uno y los herederos del otro. Reparto que, a no ser que se pacte otra cosa, es el 50% de las ganancias a cada cónyuge.

 

Liquidación del régimen económico matrimonial de gananciales

La liquidación del régimen económico matrimonial de gananciales, puede venir determinado por:

  • Voluntad de los cónyuges, porque deseen modificar dicho régimen, y pasarlo al régimen económico matrimonial de separación de bienes o al régimen de participación. Para ello, será necesario otorgar capitulaciones matrimoniales.
  • Divorcio de los cónyuges. La liquidación consiste en repartir los bienes modificando la propiedad pasando de ser propiedad del matrimonio a propiedad individual de las personas que formaron el matrimonio. Es lo que formalmente se dice adjudicar los bienes, o bien extinguir el condominio (regulado en los artículos 400 y 406 del Código Civil).

En el régimen de gananciales para adjudicar la propiedad de los bienes individualmente, es necesaria la liquidación de la sociedad conyugal.

En el proceso de liquidación de la sociedad conyugal, se deberá conformar su activo (integrado por todos los bienes y derechos comunes) y el pasivo (representado por todas las obligaciones a las que deba hacer frente la sociedad conyugal, así como también se deberá incluir el importe actualizado de las cantidades que habiendo sido pagadas por uno solo de los cónyuges, fueran de cargo de la sociedad, tal y como viene recogido en el art.1398.3º del Código Civil)

En el supuesto de liquidación de la sociedad conyugal por voluntad de los cónyuges, la liquidación se realiza con carácter previo o simultáneo al otorgamiento de las escrituras de capitulaciones matrimoniales. Si no hay exceso de adjudicación con respecto de ninguno de los cónyuges, la liquidación de la sociedad conyugal estará exenta de los siguientes impuestos: Transmisiones Patrimoniales y de Actos Jurídicos Documentados, Impuesto sobre el Incremento del Valor de los Terrenos de Naturaleza Urbana y en el IRPF no computa ni como aumento ni como disminución patrimonial.

En caso de divorcio, la liquidación de la sociedad conyugal se puede incluir en el Convenio Regulador o dejarla para un momento posterior (no existe un plazo determinado por ley para efectuarla).

Liquidar en el momento del divorcio supone no iniciar un nuevo procedimiento a posteriori.

Fiscalmente es más ventajoso liquidar el régimen económico matrimonial, ya que la adjudicación de los bienes por divorcio entre los cónyuges está exenta de los siguientes impuestos: Transmisiones Patrimoniales y de Actos Jurídicos Documentados, Impuesto sobre el Incremento del Valor de los Terrenos de Naturaleza Urbana y en el IRPF no computa ni como aumento ni como disminución patrimonial. Además, si se realiza en el momento del divorcio, implica no tener que iniciar posteriormente otro procedimiento judicial (llamado Procedimiento de Liquidación del Régimen Económico Matrimonial) y los gastos que esto conlleva.

 

Impuestos involucrados en la disolución de las sociedades gananciales

Los impuestos que juegan tanto en la disolución de la sociedad de gananciales, como en el caso de separación de bienes, son tres:

  • El Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales y sobre Actos Jurídicos Documentados (ITP/AJD),
  • El Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas y ,
  • finalmente, el Impuesto sobre el Incremento del Valor de los Terrenos de Naturaleza urbana [IIVTNU] (Plusvalía).
  • También advertir que dependiendo de los pactos podría llegar a devengarse el Impuesto sobre Donaciones, que es incompatible con el ITP/AJD.

 

Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas

En el IRPF, se considera que no existe alteración en la composición del patrimonio en los siguientes supuestos (LIRPF art.33.2):

  • En los supuestos de división de la cosa común.
  • En la disolución de la sociedad de gananciales o en la extinción del régimen económico matrimonial de participación.
  • En la disolución de comunidades de bienes o en los casos de separación de comuneros.

Los supuestos a que se refiere este apartado no podrán dar lugar, en ningún caso, a la actualización de los valores de los bienes o derechos recibidos, por tanto, es condición necesaria que el valor total de la adjudicación sea igual al valor del inmueble en el momento de la adquisición por ambos cónyuges.

Por tanto, en estos supuestos no existe ganancia o pérdida, sino que ésta se producirá cuando los bienes o derechos salgan del patrimonio del adjudicatario. Se tomará como valor y fecha de adquisición los correspondientes a la adquisición inicial y no a la adjudicación, de modo que no se produzca una actualización de valores prohibida por el precepto. Por tanto, la liquidación de la sociedad conyugal, o de la comunidad de bienes se caracteriza por las notas de neutralidad y diferimiento.

Así, no sólo en el caso de la disolución de la sociedad de gananciales no se produce en ese momento una ganancia o pérdida sujeta en renta, por tratarse no de una alteración en la composición del patrimonio, sino una mera especificación de derechos, sino que, también, en aquellos supuestos en que existen bienes comunes.

 

Impuesto sobre el Incremento del Valor de los Terrenos de Naturaleza urbana (Plusvalía)

El artículo 104 del RD 2/2004, de 5 de marzo, /reguladora de las Haciendas Locales, dice que no estarán sujetas a este Impuesto las aportaciones de bienes y derechos realizadas por los cónyuges a la sociedad conyugal, adjudicaciones que a su favor y en pago de ellas se verifiquen y transmisiones que se hagan a los cónyuges en pago de sus haberes comunes. Tampoco se producirá la sujeción al impuesto en los supuestos de transmisiones de bienes inmuebles entre cónyuges o a favor de los hijos, como consecuencia del cumplimiento de sentencias en los casos de nulidad, separación o divorcio matrimonial, sea cual sea el régimen económico matrimonial.

 

Disolución de régimen matrimonial en bienes gananciales

La disolución de la sociedad de gananciales y la posterior adjudicación a cada uno de los cónyuges de su correspondiente participación en la sociedad, no constituye ninguna alteración en la composición de sus respectivos patrimonios que pudiera dar lugar a una ganancia o pérdida patrimonial, siempre y cuando la adjudicación se corresponda con la respectiva cuota de titularidad. En estos supuestos no se podrán actualizar los valores de los bienes o derechos recibidos, que conservarán los valores de adquisición originarios, y, a efectos de futuras transmisiones, las fechas de adquisición originarias.

En cambio, si hay exceso de adjudicación, sea oneroso o gratuito, en la liquidación de gananciales, se considera que hay una especie de “venta” o “donación” de un esposo al otro de la mitad del bien ganancial, por lo que la plusvalía o minusvalía por dicha mitad sí parece estar sujeta a gravamen en el IRPF del esposo no adjudicatario –el transmitente-. Aquí la eficacia de la liquidación de gananciales es traslativa, excede de lo meramente particional para ser un verdadero acto de disposición. Por tanto, dichos excesos deberían tributar por ITP, y por IRPF en el caso que la venta supere el valor de adquisición del bien en el momento de la compra.

En ciertos casos, hay una excepción a la norma recién comentada, sobre la tributación por los excesos de adjudicación, dado que no habría sujeción a ITP, pues en ese supuesto estaríamos ante un exceso inevitable en los términos que resultan del artículo 1.062 del Código Civil. En principio, podría estimarse que la compensación en metálico significa un exceso de adjudicación sujeto al Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales (ITP). Pero ya desde 1997 el Tribunal Supremo entiende que en estos casos realmente no existe una transmisión patrimonial, pues la cosa común –la vivienda- resulta indivisible, por lo que el cónyuge que se atribuye su totalidad mediante el pago de una compensación económica al que cede su parte no está “comprando” la cuota que corresponde a la mitad del inmueble. No hay compraventa, tan sólo una adjudicación o un ajuste interno, y el cónyuge que “redondea” la titularidad de la vivienda –adjudicándosela en su integridad- no debe soportar por ello el ITP. El Tribunal Supremo considera que no se da un exceso de adjudicación “verdadero”, pues la compensación económica funciona “como elemento equilibrador de la equivalencia y proporcionalidad que deben presidir toda división o partición de comunidad” (Sentencia de 28 de junio de 1999).

Sin embargo, en referencia al cónyuge que pierde la titularidad de la vivienda, la operación sí que le produce la tributación de la ganancia patrimonial en la declaración de la renta, el cónyuge o comunero que pierde sus derechos en la titularidad del mismo, pues es más que posible que la cesión le depare una ganancia patrimonial en el IRPF (que es lo que sostiene la consulta de la Dirección General de Tributos de fecha 21 de noviembre de 2011, referencia V2757-11). El motivo es que la Ley del IRPF considera “ganancias y pérdidas patrimoniales las variaciones en el valor del patrimonio del contribuyente que se pongan de manifiesto con ocasión de cualquier alteración en la composición de aquél”. Es verdad que dicha Ley entiende que no existe alteración en los supuestos de división de la cosa común o en la disolución de la sociedad de gananciales, pero siempre y cuando –según la Administración Tributaria- las adjudicaciones se correspondan con las cuotas respectivas de titularidad. En otro caso (por ejemplo, cuando la vivienda común, único bien ganancial, se adjudique a un cónyuge mediante abono por este último al otro de una compensación económica), existirá una ganancia o una pérdida patrimonial que, en el supuesto de la vivienda hasta entonces común, se integrará en la base del ahorro del cedente de su mitad, que a estos efectos será considerado como un simple “vendedor” de su cuota de participación en el inmueble.

En referencia al impuesto sobre el incremento del valor de los terrenos, por los excesos de adjudicación a la extinción del condominio se devenga el Impuesto sobre Incremento del Valor de los Terrenos de Naturaleza Urbana (IIVTNU). La inexistencia de hecho imponible del IIVTNU no es en todos los supuestos de extinción de condominio, sino sólo en aquellos en los que la adjudicación no exceda del porcentaje atribuible a la primitiva participación; cosa que no ocurre en los supuestos de exceso de adjudicación

El exceso es una transmisión jurídica. El supuesto, de compensación en metálico, constituye una auténtica transmisión de los derechos de propiedad de uno de los cónyuges al otro, estando sujeto al IIVTNU el exceso adjudicado.

 

La hipoteca en caso de separación: Novación

En este punto es importante destacar, que pese a liquidarse la sociedad de gananciales y haberse extinguido el condominio que existía sobre el bien hipotecado, normalmente la que hasta la fecha constituía la vivienda habitual del matrimonio, la hipoteca seguirá estando a nombre de ambos cónyuges.

Para evitar esta situación, será necesario proceder a la novación de la hipoteca. Novar un préstamo hipotecario significa modificar sus condiciones. Sin embargo, esto no será un proceso fácil, ya que para ello, hace falta el consentimiento del banco y que el cónyuge que vaya a continuar como único titular de dicha hipoteca goce de las garantías y solvencia económica y financiera suficiente para atender el pago de la hipoteca.

Por tanto, mientras no se produzca la novación de la hipoteca, si en la escritura de la misma figuran ambos, la responsabilidad será de ambas partes a efectos del préstamo y en caso de ejecución de la hipoteca por impago el banco podrá reclamar los bienes de ambos cónyuges, independientemente de que residan o no en la vivienda.

 

Inscripción en el Registro los cambios de titularidad

Por último recordar, que todos los cambios efectuados se deben inscribir en el Registro correspondiente.

Si son bienes inmuebles los que se están adjudicando, los cambios de titularidad se deberán inscribir en el Registro de la Propiedad.

Indicar, que este es el último paso a seguir. Previamente, se deberán haber otorgado escritura de capitulaciones (liquidación sociedad ganancial por voluntad de las partes y liquidado los impuestos correspondientes). La escritura de capitulaciones matrimoniales se inscribirá en el Registro Civil. O bien, en caso de divorcio, obtenido sentencia firme del Juez competente, en la que se establece lo que le corresponde a cada uno de los cónyuges. Cada cónyuge adquiere la propiedad de lo que se le haya otorgado, y la sentencia valdrá como justificante para la inscripción de los bienes en el Registro de la Propiedad.

No hay plazo concreto para realizar estos trámites.

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